Hay momentos en los que contar la verdad necesita respaldo, sensibilidad y escucha profesional.
Cuando se investiga un posible caso de abuso sexual infantil, el testimonio del niño o niña suele ser la principal fuente de información. En estos casos tan delicados, es fundamental valorar si el relato es coherente, espontáneo y creíble, sin influencias externas ni distorsiones.
Como psicóloga forense, realizo evaluaciones especializadas para analizar la credibilidad del testimonio del menor, siempre con un enfoque respetuoso, ético y adaptado a su edad y estado emocional.
¿Qué se evalúa?
- La coherencia interna del relato (si tiene lógica y consistencia).
- La coherencia externa (si coincide con otros elementos del caso).
- La espontaneidad y riqueza del contenido del testimonio.
- La posibilidad de sugestión, manipulación o invención.
- El desarrollo madurativo del menor y su capacidad de comprensión y expresión.
Este tipo de informe no tiene como objetivo afirmar si el abuso ocurrió o no, sino ofrecer una valoración técnica sobre si el relato tiene características compatibles con una experiencia vivida y no aprendida o influenciada.
¿En qué contextos se utiliza?
- En procedimientos penales relacionados con abuso sexual infantil.
- Cuando existen dudas sobre la veracidad del testimonio del menor.
- Para reforzar o cuestionar una denuncia desde el punto de vista psicológico.
El informe se elabora en base a entrevistas especializadas, técnicas validadas y un enfoque protector hacia el menor. Su finalidad es orientar al sistema judicial con criterios técnicos, siempre priorizando el respeto, la neutralidad y el bienestar del niño o niña.